Después de la caída de Mosul en manos de las tropas del Estado Islámico (ISIS), miles de cristianos irakíes se refugiaron en Qaraqosh, conocida como el Vaticano de Oriente, donde hasta hacia unos pocos meses, cristianos, sunies y chiies habían vivido con tranquilidad, como vecinos, sin discriminar al diferente por el hecho religioso. 


Las comunidades cristianas, mayoría en la zona, formaron milicias para defenderse de los ataques del ISIS. Sin embargo, ni tenían los medios ni la preparación de los yihadistas, por lo que cuando comenzó la invasión, miles de ellos huyeron de la que hasta entonces había sido la casa de sus antepasados.

Con tradiciones y ritos milenarios, incluso hablan en la lengua de Jesus de Nazareth, una de las poblaciones más antiguas de la zona desaparecía en unas pocas horas. 


Quedarse suponía morir decapitado o crucificado a manos de los milicianos del ISIS. Sus casas fueron saqueadas y quemadas y las iglesias destruidas. Se borraba de golpe la historia y la huella cristiana de Irak.

Miles de ellos, huyeron a refugiarse en Aman, donde ahora malviven hacinados en iglesias. Sin derecho a trabajo ni a estudio en Jordania, dependiendo de la ayuda internacional para sobrevivir, pasan los días recordando a las personas que dejaron atrás, y esperan que un país los acoja como refugiados para intentar comenzar una nueva vida. Con la diáspora, desaparecerán sus costumbres, ritos e idioma. Es el éxodo sin retorno de los últimos cristianos asirios de Irak.

The silent exodus

After the fall of Mosul in the hands of the troops of the Islamic State (ISIS), thousands of Iraqi Christians took refuge in Qaraqosh, known as the Vatican of the East, where up to a few months, Christians, Sunni and Shia had lived in peace as neighbors, without discriminating the different by the religious fact.

Christian communities, mostly in the area, formed militias to defend against attacks ISIS. However, neither they had the means nor the preparation of the jihadists, so when the invasion began, thousands of them fled which until then had been the home of their ancestors.With traditions and ancient rites, even they speak in the language of Jesus of Nazareth, one of the oldest villages in the area disappear in a few hours. Stay supposed to die beheaded or crucified at the hands of militants ISIS. Their houses were looted and burned and destroyed churches. Suddenly they erased history and the Christian imprint of Iraq. Thousands of them fled to take refuge in Amman, where they now live badly overcrowded churches. Without the right to work or study in Jordan, dependent on international aid for survival, the days go by reminding people left behind, and expect the country to welcome them as refugees to try to start a new life. With the diaspora, they will disappear customs, rituals and language. It is the brain drain, with the last Assyrian Christians of Iraq.

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